Lo que parecía un aviso habitual en el estadio del Real Racing Club de Santander, se convirtió en algo inesperado. La megafonía del estadio de El Sardinero dejó de buscar a un niño perdido para empezar a buscar a quienes deberían estar a su lado.
“Buscamos a quien ayude a Mario con la tarea.
A quien celebre los goles de Nadia.
A quien le diga a Javier que todo va a salir bien…”
Así comenzó ‘Niños abandonados’, la acción impulsada por la Fundación Real Racing Club junto al Proyecto Victoria (iniciativa del club para proteger a los menores), que convirtió un momento cotidiano en una llamada de atención colectiva. Porque esta vez no se trataba de encontrar a un niño, sino de visibilizar que hay miles que crecen sin el apoyo, el acompañamiento y la protección que necesitan.
Una realidad que no se ve, pero existe
La acción pone el foco en la relación entre exclusión social y desprotección infantil. La exclusión social limita el acceso a derechos básicos como la educación, la vivienda o la salud. En Cantabria, más de 80.000 personas viven en esta situación, una realidad que impacta directamente en la infancia. La desprotección infantil, por su parte, afecta a niños, niñas y adolescentes que crecen expuestos a negligencia, violencia, abandono emocional o ausencia de referentes adultos.
Ambas dimensiones están profundamente conectadas: crecer sin protección incrementa el riesgo de exclusión en la vida adulta, mientras que los entornos de exclusión dificultan el acceso a redes de apoyo y protección.
La diferencia que marca una persona
La evidencia es clara: frente a las experiencias adversas en la infancia, la presencia de una persona adulta que proteja, acompañe y genere vínculo puede cambiar una vida.
“Ningún niño debería sentirse solo. Acércate”.
Este llamamiento va más allá de la sensibilización y apela a la responsabilidad colectiva. En el marco legal español, la protección de la infancia no es opcional: es una obligación compartida por toda la sociedad.
Un estadio convertido en altavoz social
Con ‘Niños abandonados’, el Real Racing Club de Santander vuelve a utilizar su capacidad de movilización para situar en el centro una problemática social. “Para el Racing, la infancia es un juego en equipo y nadie debería jugar solo”, es la idea que articula esta iniciativa, que busca no solo generar conciencia, sino provocar una reacción.
El Sardinero dejó de ser solo un estadio para convertirse en un altavoz. Y la voz que normalmente organiza el partido, esta vez hizo algo distinto: recordarnos que hay niños que siguen esperando a alguien.
Más allá del fútbol
La acción trasciende lo deportivo y plantea una pregunta incómoda: ¿quién está cuando un niño lo necesita? Porque cuando un niño se siente solo, no es solo su problema. Es un fallo colectivo.
‘Niños abandonados’ no busca respuestas fáciles, sino activar a la sociedad. Porque acercarse no es una opción: es una responsabilidad.
Fuente: Web del Racing
